Una medalla rosa por cada carrera de la vida
- Bea Blasco

- 22 oct 2024
- 5 Min. de lectura
La lucha contra el cáncer de mama también la viven las deportistas de élite. Anita París, Carlota Serrano o Natacha López logran añadir en su historial un triunfo más

19 de octubre. Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama. Una fecha clave para concienciar a la población de la importancia de detectar la enfermedad pronto, pero también para apoyar a las millones de mujeres que la padecen. En los últimos años se ha avanzado mucho, con cirugías de mama cada vez más conservadoras, es decir, extirpando solamente el tumor y salvaguardando la mayor cantidad posible de tejido sano.
Una gran cantidad de atletas de élite han tenido que librar la batalla más dura de su vida. Algunas continúan en el proceso de superación, pero otras han logrado sumar a su historial el triunfo ante este tumor al que se enfrentaron con la determinación y el coraje de cualquier competición.
El deporte siempre ha sido la mejor medicina para cualquier problema de salud. Y es que los beneficios de la actividad regular son innumerables, ya no solo a nivel físico, sino también a nivel mental. Por el Día Mundial del Cáncer de Mama, los especialistas recordaron la importancia de hacer ejercicio para la prevención de la patología, pero también para reducir las recaídas de la misma.
Según un estudio epidemiológico del Grupo GEICAM (Fundación Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama), tener una vida activa podría evitar casi el 14% de nuevos casos de este tipo de cáncer, ya que las mujeres sedentarias tienen hasta un 71% más de riesgo de desarrollar la enfermedad. Asimismo, el ejercicio físico también ayuda a disminuir la toxicidad de los tratamientos, además de efectos secundarios como la fatiga: "Debe ser gradual, pero ya está indicado hasta después de la cirugía, sin necesidad de que haya reposo", explicó María Fernández, oncóloga médico y miembro del Comité de ejercicio físico oncológico de GEICAM.
Algunas historias de superación
Natacha López

Nacida en Valencia en 1981, comenzó a correr junto a su marido hace ya 19 años, llegando a ganar la Carrera de la Mujer en su ciudad en 2015. Sin embargo, un tiempo después de su triunfo sintió un bulto en su pecho que acabó diagnosticándose como cáncer de mama.
Un año después, a pesar de seguir con la batalla contra el tumor, la valenciana volvió a repetir éxito en la Carrera de la Mujer: "Te hacen muchas pruebas y te pegas un mes entero yendo al hospital, pero no te dicen qué tienes exactamente. Cuando ya me dijeron que iba a salir de esta, me aferré a eso y decidí disfrutar de la vida", dijo la atleta a El Español.

Novlene Williams-Mills
Jamaicana de nacimiento, ha ganado tres medallas de bronce en los Juegos Olímpicos, pero la más especial fue la que se colgó en el cuello en Londres 2012. Y es que fue antes de aquellas olimpiadas cuando descubrió que tenía cáncer de mama, pero, aun así, la velocista llegó a competir y ganó la medalla de bronce en la prueba de 4x400. En ese momento, pocos sabían que tras ese metal se escondía una batalla por su salud.
Al finalizar los Juegos se sometió a una masectomía que desencadenó en la victoria de la deportista en la carrera más importante de su vida, convirtiéndose en un claro ejemplo de superación.
Anita París

Es una ex futbolista del UD Almería femenino y previamente jugadora profesional de fútbol sala. París fue, en su momento, un espejo para las más jóvenes, ya que con tan solo 18 años padeció un cáncer de mama que le obligó a alejarse de los terrenos de juego. No obstante, este contratiempo hizo que madurase como persona y como profesional, llevándole a lo más alto del fútbol femenino. Finalmente, en el verano de 2023, con 33 años, colgó las botas.
Carlota Serrano
Subcampeona de España de 400 metros vallas en 2013 y, dos años después, cuando estaba en lo más alto de su carrera deportiva, le diagnosticaron un tumor localizado de mama: "Me noté un bulto en el pecho cuando fui a ponerme el top para entrenar. Ahí empezó todo", recordó a MARCA el pasado 19 de octubre.
La atleta empezó en este deporte cuando tenía siete años, y su patología no le impidió seguir entrenando, aunque bajando el ritmo, "pero no abandoné el entrenamiento. Lo único que hice fue dejar de competir al más alto nivel". Así pues, tuvo que pasar por quirófano dos veces, y más tarde recibió tratamientos de quimioterapia y radioterapia, pero siempre con las zapatillas puestas. Y es que mientras se sometía a la sesión semanal de quimio, la atleta ya pensaba en que le sentara bien para poder ir directa a entrenar: "El deporte me sirvió como terapia", añadió.

Asimismo, para que no hubiera riesgos a la hora de realizar los entrenamientos, Carlota y su entrenador decidieron consultar a los especialistas para ver qué ritmos podía llevar, poniéndose en manos de GEICAM. Con este grupo entró en el 'Estudio Élite', cuyo objetivo era estudiar cómo los tratamientos contra el cáncer repercuten en las atletas de élite.
Actualmente, la exatleta no ha dejado de correr, ya que es su "pasión". Además, continúa con controles cada seis meses y entrena a grupos de niños y a otras mujeres que han superado el cáncer de mama: "Está científicamente demostrado que con actividad física la recuperación es más rápida y el porcentaje de recaída, menor".
Las campañas con deportistas llaman más
Las campañas de concienciación sobre este tipo de patologías son muy importantes. Sin embargo, reciben una atención mucho mayor cuando son lideradas por figuras públicas, especialmente deportistas de élite, cuya visibilidad y ejemplo tienen un impacto más profundo en la sociedad. En este sentido, los clubes deportivos juegan un papel clave para transmitir mensajes de prevención y sensibilización.
Un ejemplo reciente es el del Granada CF Femenino, que el pasado 19 de octubre salió al terreno de juego con camisetas rosas en apoyo a la lucha contra esta enfermedad. Este tipo de gestos no solo generan conciencia entre los aficionados, sino que también inspiran a muchas mujeres a realizarse revisiones periódicas y a no bajar la guardia ante el cáncer de mama.
Este tipo de iniciativas, en las que los deportistas se convierten en embajadores de causas sociales, son esenciales para mantener la conversación activa y fomentar la prevención. Al final, el deporte no solo se convierte en un espacio de competencia, sino también en una plataforma para impulsar el cambio social.







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