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De la Antártida a Miami en zapatillas: Siete maratones en siete días

  • Foto del escritor: Bea Blasco
    Bea Blasco
  • 24 abr 2025
  • 4 Min. de lectura
El World Marathon Challenge estira los límites de la resistencia humana mientras impone jet lag, 50 000 kilómetros de vuelos y climas extremos
    Estefanía Unzu 'Verdeliss' y Meriem Achab son las dos únicas españolas en hacer siete maratones en siete días. FUERA DEL ÁREA
Estefanía Unzu 'Verdeliss' y Meriem Achab son las dos únicas españolas en hacer siete maratones en siete días. FUERA DEL ÁREA

Prepararse para hacer 42 kilómetros es un reto fisiológico de alto impacto para cualquier persona, ya sean atletas o aficionados al running. Miles de mujeres se han convertido en las campeonas de estas carreras, tanto de 5 como de 10, 42 o incluso 100 kilómetros.


Este es el caso de Estefanía Unzu 'Verdeliss', vigente campeona de España de 100 kilómetros en ruta, quien durante 2024 completó una maratón por mes — es decir, doce maratones en un año — como parte de su entrenamiento. Este 2025 dio un paso más allá y se embarcó en uno de los desafíos más extremos del atletismo mundial: el World Marathon Challenge, que consiste en correr siete maratones en siete días, en siete continentes.


Pocas personas tienen la valentía de subirse al avión rumbo a este reto, que más que fisiológico es mental, de resiliencia. Cada maratón castiga músculos, tendones, articulaciones y el sistema inmune. Repetirlo a diario impide que el cuerpo se repare adecuadamente, aumentando el riesgo de lesiones por sobrecarga (periostitis, tendinitis o roturas musculares), infecciones respiratorias, fatiga o deshidratación o hipoglucemias.


Para muchos participantes, este desafío es una experiencia vital, más espiritual que atlética. De esta manera, ya no se trata solo de meses de preparación, sino años con planes diseñados por expertos, estrategias nutricionales de precisión y control médico continuo. Por ese motivo, solo pueden enfrentarse a este reto atletas con una sólida base en resistencia, con una larga trayectoria en maratones y sin lesiones recientes, ya que no es un reto para corredores novatos.


Desde el punto de vista clínico, completar siete maratones en siete días no es sano, pero puede ser emocionalmente saludable si se hace desde un propósito profundo y con todos los cuidados posibles. El World Marathon Challenge se ha convertido en una hazaña de superación personal, más que en una práctica deportiva sostenible.


Las mujeres superan las barreras del atletismo

El nombre de Verdeliss ha sido el más sonado en los últimos meses tras completar los siete maratones y proclamarse campeona del World Marathon Challenge 2025. No obstante, aunque es la más reciente vencedora, no fue la primera española en participar en este reto.


Meriem Achab Zekri se convirtió en febrero de 2019 en una de las 41 participantes en la quinta edición de este desafío, con un previo pago de 35.000 euros. Meriem se embarcó en esta aventura junto a su marido como parte de su luna de miel, en lo que acabó siendo un viaje extremo, tanto física como logísticamente.


Sin embargo, Achab no había corrido nunca una maratón antes de iniciar su preparación, que comenzó con sesiones de "cacos", alternando un minuto de carrera con otro de caminata: "Ese año, 2017, disputé algunos 5 y 10 kilómetros, pero no fue hasta abril de 2018 cuando corrí mi primer maratón en Rotterdam", explicó en una entrevista al diario Marca.

En el World Marathon Challenge participan muchas mujeres. FUERA DEL ÁREA
En el World Marathon Challenge participan muchas mujeres. FUERA DEL ÁREA

A pesar de los modestos inicios, Meriem se preparó a conciencia, llegando a correr hasta 230 kilómetros semanales, con solo un día de descanso, y sin molestias musculares. En lugar de optar por la "versión light" del desafío — siete medios maratones — se lanzó a por el reto completo, impulsada por su fortaleza mental.


En aquella edición de 2019, la clasificación femenina la lideró la británica Susannah Gill, quien estableció un nuevo récord con un tiempo total de 24:17:06. Le siguieron la danesa Kristina Madsen y la francesa Stephanie Gicquel. El mérito lo tuvo la española Achab, ya que quedó en el cuarto puesto con tan solo dos años corriendo de forma regular.


La carrera: una vuelta al mundo corriendo

El World Marathon Challenge nació como un reto personal del irlandés Richard Donovan, quien en 2012 completó los siete maratones en los siete continentes en cuatro días, 22 horas y tres minutos, utilizando vuelos regulares. Posteriormente, profesionalizó el evento como una competición de élite, que hoy en día incluye un avión privado exclusivo para los participantes, garantizando los traslados con la mayor precisión logística posible.


El recorrido típico es una vuelta al mundo atlética que arranca en la Antártida (Base Polar rusa Novo), con temperaturas de hasta siete grados bajo cero y terreno de nieve suelta. El segundo destino es Sudamérica (normalmente en Punta Arenas, Chile), un maratón en condiciones más templadas; esto cambia con el tercer continente, América del Norte (habitualmente en Miami, Estados Unidos), donde se encuentran con la dificultad del clima cálido y húmedo, lo que puede provocar golpes de calor en los corredores.

El cartel del World Marathon Challenge. WORLD MARATHON CHALLENGE
El cartel del World Marathon Challenge. WORLD MARATHON CHALLENGE

El cuarto maratón es en Europa, que puede ser en Madrid, Lisboa o Londres, es decir, en alguna capital europea. Generalmente, se trata de un recorrido urbano. En África los corredores suelen visitar Marruecos, con posibles condiciones de calor seco; y para terminar el desafío, los maratonianos visitan Asia (por ejemplo, Dubái o Doha), donde el calor puede ser extremo, por lo que muchas veces se corre de noche, y Oceanía (normalmente Sídney o Perth, Australia), donde los 'runners' llegan cansados, pero dispuestos a hacer un cierre épico.


Los atletas recorren más de 50.000 kilómetros en vuelos, que suman más de 60 horas en el aire, y disponen de 168 horas (siete días) para completar los siete maratones, es decir, 295 kilómetros de competición en una semana. Todo esto implica lidiar con descompensaciones horarias (jet lag), cambios térmicos extremos, vuelos largos, sueño interrumpido y alimentación precaria: “Solo comíamos bandejas de avión con pollo masala o lasaña con queso. Muchos acabamos con serios problemas estomacales, yo incluida”, relató Achab.


El World Marathon Challenge no es solo una prueba para las piernas, sino un viaje de autoconocimiento que empuja al límite el cuerpo y la mente. Atletas como Verdeliss o Meriem Achab han demostrado que, más allá de los cronómetros y las clasificaciones, lo que define a los grandes corredores es su capacidad de sobreponerse a lo inverosímil. Porque lo que realmente se pone a prueba no son los músculos, sino la determinación. Y en ese terreno, estas mujeres ya corren en otra liga.

 
 
 

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