Más allá de la meta está el desafío económico
- Bea Blasco

- 24 oct 2024
- 5 Min. de lectura
Las deportistas paralímpicas compiten al doble en su día a día, ya que ya no solo es triunfar en el torneo, sino también por conseguir patrocinadores que les apoyen

Los Juegos Paralímpicos dieron comienzo el pasado 28 de agosto a su 16ª edición, hasta el 8 de septiembre. Se trata de “un evento realmente inspirador para todas las personas”, tal y como recalcó el director de comunicación del Comité Paralímpico Español (CPE), Luis Leardy, en un acto en el Palau de la Generalitat de València el pasado 7 de mayo.
Las paralimpiadas son la gran cita que todos los deportistas esperan cada cuatro años. Sobre todo para los que compiten en disciplinas minoritarias, ya que tienen más visibilidad en las olimpiadas que durante toda la temporada. Sin embargo, en los paralímpicos la situación cambia, porque a pesar de los avances conseguidos, continúan sin generar la expectación que se crean con otras modalidades.
En París hubo alrededor de 4.400 participantes, entre los cuales 259 personas pertenecían al equipo paralímpico español. Así pues, uno de sus objetivos era lograr los resultados de Barcelona 92, edición en la cual la historia del Movimiento Paralímpico hizo un ‘boom’ histórico, con un total de 107 medallas, mientras que los olímpicos tan solo habían conseguido 22.
De hecho, tal y como confirmó a este medio el responsable de promoción deportiva en el Comité Paralímpico Español (CPE), Pedro J. López, su objetivo para París 2024 era “estar entre los diez mejores países de los Juegos”, como sucedió en 1992.
El sustento fundamental son los participantes
Con su esfuerzo y dedicación, las deportistas protagonizan importantes hitos e historias innovadoras. Algunas como Nagore Folgado, Susana Rodríguez o Eva Moral, se prepararon durante todo el año para cumplir con sus metas en la ciudad francesa, también con sus controversias.
Su principal objetivo en este evento era, como en todas las competiciones, conseguir el mejor resultado y traerse una medalla a casa con ellas. No obstante, también debían trabajar con una mayor exigencia de cara a la gran competición y, de esta manera, aumentar su rendimiento.
Para lograrlo, es necesario contar con el apoyo de su entorno, es decir, entrenadores, psicólogos, fisioterapeutas, médicos, y la familia. Pero también es importante tener una base, los patrocinadores, que supone uno de los tantos desafíos a los que los deportistas paralímpicos se enfrentan a lo largo de su carrera: “Los patrocinios son algo con lo que se lucha, porque no hacemos tanto dinero como los olímpicos. Y más si eres mujer y paralímpica", indicó la atleta paralímpica Nagore Folgado.
Nagore Folgado
A Nagore Folgado (20 años, Valencia) le detectaron un tumor en cada ojo con dos años, lo que le dejó con una prótesis ocular en el izquierdo y un 10% de visión en el derecho y, a pesar de no gustarle el deporte, se apuntó al atletismo porque sus compañeros de la Fundación ONCE la animaron. Lo que no sabía era que, en algún momento, se iba a convertir en la primera valenciana paralímpica clasificada en los Juegos: “Cuando recibí la llamada de Carles Baixauli (director de proyectos de la Fundación Trinidad Alfonso), me sentí muy orgullosa”, explicó.
La atleta compite en la modalidad de velocidad 100 metros y 200 metros lisos de la clase deportiva T12: “Somos los que vemos un poco, por lo que podemos llevar guía o no”. En su caso, es la única de su club, Poblats Marítims, que cuenta con dos guías, Javier Zaplana, con el que se clasificó para los Juegos de París 2024, y Joan Raga, con quien quedó semifinalista en Tokio 2020 y con quien compitió en París: "Voy con ellos a todo, incluso a hacer yoga", añadió riéndose la atleta. En las Paralimpiadas, junto con Raga firmó su mejor marca personal, con un 12,35, por lo que afrontó la semifinal de los 100 metros libres sin presión. No logró llegar a al final, ni tampoco a la semifinal de los 200 metros, pero volvió a España con un diploma paralímpico y todo el cariño de los espectadores en las gradas.
Su día a día se resume en ir a la universidad por la mañana para impartir sus clases de la carrera de Pedagogía, con alguna que otra dificultad, ya que “hay algunos profesores que aún no entienden que no veo mucho”; mientras que por la tarde se dedica a entrenar junto con sus guías en el Estadi del Túria, tanto en el gimnasio como en pista. Y es que compaginar estudios y competición es algo que no pretende soltar, porque a pesar de sus logros, no consigue encontrar varias empresas de las que ser imagen.
"Encontrar patrocinadores es muy difícil", Nagore Folgado
Por el momento son sus patrocinadores el Comité Paralímpico Español (CPE) mediante el Plan ADOP (Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico), la Fundación Trinidad Alfonso mediante el Proyecto FER (Foment d’Esportistes amb Reptes) y Allianz Olympics, al cual se unió hace unos meses: "Encontrar patrocinadores es muy difícil", relató.
Eva Moral
Eva Moral (41 años, Madrid) es abogada, pero su verdadera vocación es el triatlón. En 2013 sufrió un accidente en una marcha ciclista que le dejó sin movilidad en las dos piernas: “Me salí de la curva, bajando un puerto y me precipité por el barranco, provocándome una lesión medular”, relató.
Antes de quedarse sin movilidad, Moral ya competía en el mismo deporte, pero nunca de manera profesional. Y es que para ella es una “vía de escape”, por lo que dos años después de su caída, decidió ponerse en contacto con su club, Trivial triatlón Valdemoro, para empezar a practicarlo en su silla de ruedas y, finalmente, poder dedicarse profesionalmente a ello. Eso sí, tuvo que dejar su trabajo y poner todos sus ahorros para poder empezar con seguridad.
De esta manera, la madrileña acumula veinte medallas (diez de ellas de oro) en las principales competiciones internacionales de paratriatlón y una medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. El próximo objetivo era París 2024, donde cada día se levantaba con noticias nuevas sobre la calidad de las aguas del Río Sena, sin saber si acabaría haciendo triatlón o duatlón. Así pues, aunque sí pudo competir, la madrileña se quedó a las puertas del podio, llevándose consigo el diploma paralímpico. Comenzó en segunda posición en el tramo de natación, pero en la parte inicial de handbike sufrió con la australiana Lauren Parker, bajando a la sexta plaza. En el tramo final consiguió remontar hasta la cuarta posición.

Moral no se fue con sabor amargo de París, ya que hace dos años fue madre y la recuperación fue perfecta para poder estar en los Juegos Paralímpicos 2024. Aun así, para las mujeres deportistas es una situación complicada, ya no solo por los entrenamientos, sino por la remuneración económica que reciben. Sin embargo, en el caso de la madrileña, tanto el Comité Paralímpico Español como sus empresas patrocinadoras, como lo es Toyota, no la dejaron de lado y mantuvieron su apoyo durante el tiempo que la paratriatleta estuvo de baja materna y de recuperación postparto.
Todas ellas se enfrentan cada día a muchos obstáculos que van sobrepasando lentamente, pero siempre con esfuerzo, constancia y perseverancia. “Aún queda mucho por hacer”, es lo que afirmaron las dos al preguntarles por una posible igualdad económica. Sin embargo, también agradecen el avance que se ha conseguido, al menos, con la aparición de becas que ofrezcan medios económicos, humanos y materiales, ya que en cuanto a patrocinadores hay un largo camino que recorrer, a menos que consigan “crear su propia marca”, como bien aconsejan muchas deportistas veteranas a los más jóvenes.














Comentarios