Donald Trump cierra las puertas a las deportistas transgénero
- Bea Blasco

- 13 feb 2025
- 4 Min. de lectura
El magnate estadounidense llega a su segundo mandato pisando fuerte, y ya ha firmado una normativa para asegurarse que "solo hombres y mujeres" participen en eventos deportivos

Donald Trump ha vuelto a la presidencia de Estados Unidos para un segundo mandato y no ha tardado en firmar varias órdenes ejecutivas con el objetivo de implementar cambios en el país. Una de las más controvertidas es la prohibición de que las deportistas transgénero compitan en categorías femeninas, una medida que ya había adelantado antes de su investidura. Para el presidente, "hay que mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos", al considerar que tienen una "ventaja física" sobre las mujeres cisgénero.
"Será política oficial que solo haya dos géneros, masculino y femenino", prometió Trump durante su campaña electoral. Desde el primer día de su nuevo mandato, ha insistido en prohibir la participación de niñas y mujeres transgénero en deportes femeninos, con especial énfasis en la competencia a nivel escolar y universitario. Su discurso, en este sentido, fue uno de los puntos más aplaudidos, recibiendo una fuerte ovación del público.
El debate sobre la participación de atletas trans en deportes femeninos ha sido uno de los más intensos en la política estadounidense en los últimos años. De hecho, el pasado miércoles 5 de febrero Trump manifestó su intención de impedir la participación de deportistas trans en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En abril de 2023, el gobierno de Joe Biden introdujo modificaciones en el Título IX, estableciendo nuevas normas de protección para los estudiantes LGBTQ+ y cambiando la forma en que se manejan las denuncias de acoso y agresión sexual en los campus. Sin embargo, estas reformas no prohibían que las escuelas impidieran la participación de atletas trans en equipos femeninos, lo que permitió que al menos 24 estados promulgaran leyes restringiendo su inclusión.
La participación de deportistas trans en categorías femeninas ha generado polémica. Críticos de esta inclusión argumentan que, pese al proceso de transición, las mujeres trans conservan ventajas físicas en competiciones femeninas. En el entorno universitario, donde el deporte tiene un gran seguimiento, la presencia de atletas trans ha sido un foco de debate, especialmente en casos donde han batido récords o recibido becas deportivas.
Trump ha reafirmado su compromiso con garantizar que "los deportes femeninos se reserven exclusivamente para personas cuyo sexo biológico al nacer sea femenino". Para ello, busca que el Congreso apruebe una ley que establezca que solo existen "dos géneros" determinados al nacer y que recorte la financiación federal a los centros educativos que promuevan debates sobre raza, género u orientación sexual.
Uno de los casos que ha avivado este debate es el de Brooke Slusser, quien denunció a una compañera trans en su equipo universitario. La falta de transparencia en la identidad de género de su compañera generó controversia e incluso la propia Slusser llegó a recibir amenazas de muerte debido a la acusación.
Sus inicios
Las deportistas trans empezaron a competir en eventos femeninos en Estados Unidos en la década de 1970. Un caso emblemático fue el de Renée Richards, tenista que tras su transición luchó por el derecho a competir en el US Open de 1976. Tras una demanda contra la Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA), logró ganar el caso en 1977, marcando un precedente en la inclusión de atletas trans.
Sin embargo, la visibilidad de estos deportistas disminuyó en las décadas de 1980 y 1990. No fue hasta los 2000 que aumentó la presencia de atletas trans en competiciones oficiales. En 2004, el Comité Olímpico Internacional (COI) estableció criterios específicos para su participación.

Las leyes no leyes
Estados Unidos no cuenta con una ley federal específica que regule la participación de deportistas trans en torneos femeninos. La regulación varía según el estado y las directrices de cada organización deportiva.
El Título IX, aprobado en 1972, prohíbe la discriminación por razones de sexo en programas educativos y actividades financiadas con fondos federales, incluidos los deportes. Durante la administración de Barack Obama en 2016, se extendieron protecciones a estudiantes trans, pero Trump eliminó esas directrices y dejó el tema en manos de los estados. Con Biden en 2021, se reafirmó la protección de personas LGBTQ+.
Los hombres transgénero en competiciones masculinas
Mientras que las mujeres trans han enfrentado restricciones en deportes femeninos, los hombres trans (mujeres que se identifican como hombres) pueden competir en categorías masculinas sin mayores limitaciones. El COI permite su participación sin requisitos previos específicos. La polémica se ha centrado mayormente en la supuesta ventaja de las mujeres trans en el deporte femenino, mientras que los hombres trans han recibido menos atención mediática.
Algunas federaciones han adoptado políticas restrictivas. World Rugby, por ejemplo, excluye a las jugadoras transgénero de sus competiciones por "riesgo elevado de lesión" en este deporte de contacto.
Un deportista trans destacado es Chris Mosier, triatleta y duatleta, quien en 2015 se convirtió en el primer hombre trans incluido en el equipo nacional masculino de Estados Unidos. Ha sido un defensor de la inclusión en el deporte, argumentando que "nadie nace hombre o mujer, nacemos bebés y lo resolvemos después". De esta manera, está considerado como el catalizador para el cambio y en la lucha por su inclusión en las categorías que se corresponden con su "género autodeterminado".
Las opiniones
La decisión de Trump ha generado reacciones polarizadas. Schuyler Bailer, el primer nadador trans en la NCAA, calificó la medida como "cobarde y despreciable". La atleta Valentina Petrillo aseguró que "afortunadamente, no es Trump quien decide sobre su participación en el deporte, sino el COI". Lia Thomas, nadadora trans, advirtió que el país "se mueve en una dirección oscura y aterradora".
Este clima refleja la creciente división en torno a la inclusión de atletas trans en deportes femeninos. Mientras algunas federaciones buscan equilibrar la equidad en la competencia, otros sectores consideran que estas decisiones responden a criterios más políticos que deportivos.














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